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Cuento: "Aquel Pueblo" Escrito por: Isaac Contreras


Cada año, al comenzar el mes de los vientos secos, cuando la sierra se calla y el polvo se estanca en las rendijas de las casas, limitados por un horizonte lejano, el pueblo de San Lamento se reúne en la plaza principal, no para celebrar, sino para esperar. 


No hay anuncios. No hay invitaciones. Solo se sabe.


Dese las 6 de la mañana empiezan a bajar de los cerros, dejan el ganado, cruzan ríos secos, cierran las fondas, no se trabaja, se forman en silencio todos.


Ese día aparece la Banda de los Cuervos, un grupo que nadie recuerda haber visto nacer pero que todos temen reconocer. 


Llegan en un par de camionetas negras viejas, el motor se escucha desde lejos, sin placas. Bajan con trajes que alguna vez fueron elegantes ahora el color negro pierde vitalidad, se montan sus sombreros  con calaveras bordadas, se acomodan el saco con una virgen desfigurada despintada, bajan los insturmentos. Ninguno de ellos habla. No lo necesitan. Lo que hacen no se dice.


El aire huele a copal. Suben al templete viejo.Y entonces, en mitad del silencio, comienza la música.


El acordeón llora primero, después entra la tuba, seguida del bajo sexto y bateria, El vocalista entona el corrido. 


Cada nota es como un cuchillo viejo pero extremadamente afilado. El nombre del elegido es cantado entre versos que no dejan dudas: lugar, fecha, actos cometidos, y hasta una reflexión final, compuesta con extraña comicidad.


Este año, el corrido empieza así:


“En la brecha de los montes, donde el águila no vuela,

hay un hombre que esta noche, verá de cerca la vela.

Se llama Ernesto, de mirada siempre en guerra,

y aunque el diablo lo respeta, hoy lo busca la tierra...”


En la plaza, Ernesto cae de rodillas. Mientras continua el corrido.


Su esposa llora, pero nadie la voltea a ver. Bajan la cabeza, suspiran, algunos aliviados, otros sonríen, pero algo tienen en común todos: se alegran por no ser el elegido, no este año, porque todos saben lo que sigue, excepto los menores que aun no tienen noción de la vida de este pueblo.


El hijo menor de Ernesto, de seis años, se agarra del pantalón del abuelo, preguntando qué significa.

El abuelo, con la cara reseca por los años, no responde.


Nadie interfiere. Nadie lo salva. Porque el corrido es ley.


****


Nadie sabe ya, la verdad se ha fundido en la tierra y de generaciones que siembran y sobreviven, pero se cuenta —en murmullos y con la cabeza baja— que hace muchos años los jefes de jefes de las regiones, hicieron un pacto, hartos de la violencia, la traición, del poco honor, de los cobardes, de los que hablaban de más. Los que hacen daño a familias,  de los que rajaban. 


Se sembró la palabra, no familias no niños ni mujeres, solo quien anduviera en malos pasos tendría corrido en este pueblo.  No querían sólo matar, querían avisar


Así nació la Banda de los Cuervos. Un grupo de músicos, enviados para narrar el destino antes de que ocurriera.


El pueblo aceptó. Como se acepta el calor, o la muerte de un gallo.


En los primeros corridos, los cobardes, sin honor, intentaron escapar tras escuchar su nombre. Los encontraron igual. Otros suplicaron que el corrido no los mencionara. Pagaron millones.  Otros intentaron acabar con el grupo musical. Murieron igual. 


Entonces, el pueblo aprendió.Y cuando la Banda llegaba, nadie se movía.Solo escuchaban.Y tomaban nota mental, la vida ahora por el camino correcto. Como el sol nace y se esconde.


Después del último acorde, los Cuervos se montan de nuevo a su camioneta.Ellos no matan. No adulan, no discriminan, Solo cantan.


Horas más tarde, al anochecer, después de pasar tiempo con su familia, el cuerpo de Ernesto aparece en un canal de riego, con los ojos abiertos, viendo al cielo y los labios morados. Le cortaron la lengua. Todos conocían los tipos de muerte, el corrido se los decía, ayudaba al carpintero que harían el ataúd, y a las familias a saber si seria con la puerta abierta o cerrada. Pero lo mas importante y sobre todo a acabar con el morbo y la especulación. 


También nadie recuerda cuando fue aquel acontecimiento, como el rio que cambia   su desembocadura, mientras pasaban los soles, los años siguientes, las radios empezaron a tocar los corridos. Las teles sintonizaron, primero en blanco y negro y después en colores, llego la tecnología y Se vuelven virales. quizás Un DJ lo pone en una boda. Alguien lo sube a TikTok. Otro le hace remix con cumbia. La voz de los Cuervos se esparce como peste dulce.


Y entonces, el miedo se convierte en costumbre.Y la costumbre, en cultura.Y la cultura, en herencia.


Un niño en la escuela al otro lado del país, al escuchar la canción, pregunta si algún día a él también le harán un corrido.


La maestra no sabe qué responder.Solo baja la mirada…y espera a que lleguen los vientos secos, y desemboque el rio una vez mas.


Cuento: “Aquel Pueblo”

Escrito por: Isaac Contreras

Laberinko ®

 
 
 

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